Dos motos latinoamericanos nos invitan, aquí y ahora, a mirarnos de nuevo desde los caminos del bosque.


Aunque no sea siempre con sorpresas, fiestas y regalos, la Monula Grinch también desde sus texturas tan propias y particulares sabe amar la navidad.


Monula Grinch


El abrazo, en la obra de la pintora escocesa, es mirado en Chen del Llerel desde la textura del “Apapacho” náhuatl.

La mirada que retrocede no es abrazada. Hoy, en Chen del Llerel, miramos de nuevo el mito para interpretar la mirada de Orfeón de forma diferente.

Músico y tallador de piedras, Ángel Canales vinculó en su mirada totumo dos estéticas, dos maneras de comprender el arte y la belleza.

La textura que deja-ser la vida tal cual es, es fluida y libre. La textura del “quiero a mi manera” es altanera y explosiva.

Somos el Padre, somos el Hijo Mayor, somos el Hijo Menor. Somos la textura que se extravía en el país lejano y que retorna a la Casa de la Alegría.

Las texturas de la intuición se despiertan en las profundidades vivas del ser, trayendo vida y fecundidad a la mente racional de la superficie.

Goya miró las texturas del encierro no como pintor sino como ser humano. La sordera y la crisis de su época lo miraron con sinceridad y espanto