La textura del silencio es dinámica, activa...Es el vacío totumo en constante expansión y maravilla.


La monula del agradecimiento es cálida, musical, danzarina. Mirarla es vivir en Chen del Llerel con plenitud y dicha permanentes.


El lenguaje es la casa del ser. El Verbo que se hace Carne. El Abracadabra!... La textura creadora del lenguaje nos invita a mirar su dimensión sagrada...


Las texturas del miedo y la confianza se entremezclan siempre. Chen del Llerel, la tierra de los colores, nos invita a mirarlas y abrazarlas como parte fundamental de nuestra vida y nuestra cotidianidad.