EL SER ES VERTICAL.


Púas en el arco. Kandinsky. 1927

Monula de la Semilla.



Ir a la esencia. Descender permanentemente, infinitamente. Por siempre, sin remedio, sin excusa, sin pausa, hacia las catacumbas de lo que soy. Tambores, tambores en lo profundo. Allí, en lo oculto, lo que soy. Allí, en lo oculto, lo que temo. Allí, en lo oculto, mi fuerza, mi verdad, mi intento, mi posibilidad. Quieres mirarte nuevamente? Te atreves al descenso? Te aventuras por los confines de la esencia? De la semilla?...
Tal es la invitación, extraña, misteriosa y bella de la Fenomenología.... Pero hay quienes dicen sí!! Yo descenderé hasta los peligros de Mordor. Yo llevaré el anillo!!!!

 

Comentarios

  1. Dentro de la cotidianidad, se hace referencia a un retorno no eterno, en el cual, se crea una paradigmática idea de que nunca nos hemos ido, pero si nos vamos, podemos volver, de modo que haciendo referencia a la cita planteada en un principio, la vida es una historia llena de retornos. El sentido mismo de la existencia se basa en la propia razón del ser humano, y como se ha logrado encontrar esto al paso de los años. Si esto es solo cuestión de ver lo real de la realidad, o de darle sentido también a lo intangible, para así poder ver un sentido existencial, todo esto en la base de si filosofar nos da un propio sentido, o si nosotros naturalmente traemos eso.
    Analizar y cuestionar que tanta razón se le puede dar a los argumentos, es algo que se debe concretar, no con el fin de llegar a una conclusión exacta, si no a un final abierto plasmado en las diferentes perspectivas humanas, y como por medio de estas se trata de entender el concepto propio de filosofar y del sentido, saber que el habitar lo hacemos nosotros mismos, somos aquello que nuestro corazón caliente, un tiempo no existente que se pasea por los rincones del infinito.

    Fluir es la pasión que permite aquella felicidad profunda donde yace la vida, pero, ¿Qué es la vida? - vida es cuando miramos como crece un árbol, cuando nos perdemos en la inmensidad de las nubes y estrellas para bailar cerquita del sol, cuando nos recostamos sobre el verde pasto y dejamos que el viento abrace con fuerza cada latir de nuestro corazón, el tiempo es vida cuando gozamos y disfrutamos cada destello que trasciende al cosmos, en los que florece la imaginación y la tranquilidad inquebrantable, vida a la que el tiempo transcurre sin mirar el reloj. <3

    (Elizabeth Peña)

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  2. Quizás una de las mayores problemáticas de la realidad social en la que nos encontramos inmersos hoy día radica en cómo queremos hablar de progreso y avance dejando de lado las cosas más básicas. Podría decir con naturalidad y sin asomo de duda que vivimos en un tiempo contaminado de superficialidad y vacío, nuestro presente no nos importa en lo más mínimo y nuestra realidad mucho menos, nos preocupa tanto el “que dirán” y el supuesto “progreso” que una sociedad regida por la meritocracia nos ha servido en bandeja de plata, que realmente carecemos de cualquier sentido.

    Día a día encuentro exponencialmente aterrador convivir con otras personas porqué me es imposible poder comprenderlas, después de todo es más “normal” hablar con personas que cuentan con una lista de retos y aspiraciones, que sienten que deben tener su destino escrito en una cuadricula esquemática, que están tan inmersas en la trivialidad de las redes sociales que creen que para poder ser aparentemente felices deben construir una identidad basada en un falso empoderamiento y una alegría de casa de muñecas.

    Es inconcebible encontrar una vida en la rigidez de la perfección e hipócrita vivir pensar que nuestra vida se completará con nuestros logros, el estante de triunfos que acumulemos y aquellas cosas superfluas con las que intentemos construir una identidad primordialmente desechable.

    Puede que una de las cosas más increíbles de la vida sea la temporalidad de esta, vivir en un presente que nos permita ser consientes del momento en el que habitamos, deshacerse de ese enfermo anhelo de ser “alguien” en un mundo donde todas estas personas que persiguen con ansias victorias y éxitos.

    La vida no es la cantidad de años que vivimos, nuestras carreras, nuestras parejas, nuestra identidad porque todo pasa, todo es efímero y remplazable. La vida por otra parte es el segundo en el que encontramos, las texturas que tocamos, el aroma que percibimos, el malestar momentáneo que nos aqueja, la vida es el instante presente que la modernidad nos arrebató.

    (Paula Quintero)

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  3. seguramente una de las frases más comunes que destacan a la existencia humana en su actualidad radica en reconocerse como la sociedad que más altos logros ha conseguido tras la trascendencia de su conocimiento ¿pero a costa de qué? acaso la humanidad actual ha optado por lo meramente material, es decir por aquello que es mera experiencia de los sentidos despojándose de lo que es esencia, olvidándose que lo que realmente es importante al sujeto, la mirada ha tomado un desvío donde se ha quedado como paralizada e inmóvil por la belleza de lo contingente, más sin embargo esta parálisis de la mirada es la principal sospechosa a esta perdida espiritual (no en sentido religioso) y de lo que es su verdadera esencia.
    El arte, lo que es bello realmente, se ha visto fracturado gracias a esta dependencia materialista a la que se ve envuelto el humano actual puesto que se ha pretendido entenderle como un simple montón de materia más entre la materia despojándole de su capacidad de admirar lo que está más allá de la misma, es importante un redireccionamiento de la mirada y de nuevo ver en los berruecos algo hermoso, despojándonos de lo que solo es pura forma y empezar a ver esencia, en un color, en una forma, que permita ver en lo perfecto lo más perfecto, sin juzgarnos a nosotros mismos como algo completamente realizado, sino que en cada día la oportunidad de hacerse renace y con esto poco a poco la conciencia de lo coherente, es decir que lo que juzguemos hoy como bello será nada más que el resultado de lo que luego pueda mostrársenos como algo realmente bello o que por el contrarios ha sido una mera apariencia, por eso veo en la fenomenología una herramienta grata al hombre que le permita descubrirse racionalmente haciéndose consciente del mundo pero sin ser objeto de este.
    (Nelson Prieto)

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  4. Pobre trozo de madera... en triste día descubre que es un violín. Ahora duda su suerte, se cuestiona su existencia, se exige un sueño. El invierno se acerca, el fuego lo espera. si no se decide, formará parte él. ¿Y si lo intenta y fracasa? Nunca sonará bien. Pero al menos podrá decir que fue violín, y no leño, de un fuego que no era eterno.
    A.Rimbaud
    El siguiente no es un análisis de la obra las olas de Virginia Woolf, es solo una impresión de la lectura que deja en esta parte de la vida, por el seminario de miradas estéticas de lo femenino, digo impresión puesto que cuando algo nos imprime el sentido en este caso por imágenes y letras de la autora, irremediablemente nos deja la recordación, cuando dio inicio la lectura, lo primero que se puede entrever es un ritmo rápido en el que emergen distintas miradas de los personajes, así es como se enriquece esta rapidez por el sinnúmero de miradas omniscientes de todos los personajes. Esa rapidez, era contraproducente pues no sabía si el orden que ejercía la comprensión era el adecuado, como lector pude sentir que la autora hace sentir el irremediable paso del tiempo que exteriormente es vivido con extrañeza, ya que el tiempo nos pareciese lento y unido a las historias con cierto tipo de cronología inspirada para sentirnos ´´más cómodos´´, pero no, no es acompañada por la lentitud, evidencia más bien la incomodidad de lo ligero, la obra hizo que captáramos todo lo que guarda una sola oración en el libro, como si se desbordara y pudiera contener todo lo que sienten y al mismo tiempo miran los personajes. Por otro lado, la mirada de lo informe y la mirada de lo multiforme hace que se evoque un monologo con todo lo que causa identidad (los colores de las plantas, los sabores, las partes del día, la vista hacia el futuro) en los personajes pero que vira hacia las situaciones que hacen que no se posibilite la afirmación con su sentido por la existencia, pues no se construyen alrededor de los personajes una identidad firme, sino una identidad mutante, una identidad no esclarecida sino constituyéndose por el conocimiento de sí mismo, que no se acepta por la mera definición de lo que una sola época ha pronunciado por lo que es el hombre. Por otro lado, la mirada de los personajes es tan extensa que hay un cruce de tiempos en los que por ejemplo en la infancia dejan tintes que se pueden encontrar en la adolescencia, la búsqueda del centro de los personajes se ve expuesta en su acercamiento por todo lo que siempre han encontrado en su animalidad que no deshumaniza, sino que hace emprender con más fortaleza o con su pérdida la colocación del ser de las cosas. Es así como finalmente la obra de Virginia Woolf permite entrever que la mirada que poseemos y penetramos en las cosas es la propia mirada hacia nosotros que no se posibilita cuando no vemos nuestro origen que se da también en ellas y con ellas, en la cual también se desprende su origen elemental del aire, del agua, del fuego, en la tierra, somos aquellas imágenes que retumban en nosotros por las cosas.
    Katherin Cortés

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  5. Ir a la esencia; ciertamente, luego de reflexionarlo, sesión tras sesión, podría considerarlo como algo tan complicado a día de hoy. En la sociedad actual, las personas fluyen a su ritmo yendo cada uno a un objetivo diferente. Es así pues, como podría afirmar una fractura frente a la búsqueda de la esencia y el ser de las cosas.

    Y es que ¿Qué buscan las personas? ¿Madera? No, ¿quién se detendría a darle un vistazo al trozo de madera? A esa esencia que dice ¿Quieres mirarme? ¡Soy madera! ¡Mirame! ¡Apreciame! Incluso sonaría para la sociedad ilogico que alguien se detuviede a ver el ser de las cosas. Y es que, actualmente las personas se centran en generalidades. No hay tiempo para la esencia, el ser no tiene importancia, las todo pasa, todo continua y no tiene gran importancia. ¡Qué destino tan cruel para el pequeño trozo de madera al no ser apreciado como es debido por aquellos que han olvidado la esencia!

    Es preciso pues, no salir de la sociedad sino que, detenerse a dar una mirada frente a lo bello de la esencia. Parar y encontrar aquellas cosas que dan valor moral a la vida. Decir ¡Soy madera! ¡Soy un pez! Soy aquello con lo que puedo ver reflejado mi ser! Parar a realizar la contemplación frente al llamado del ser reconstruye la fractura en el mundo.

    Responder a las texturas y su llamado de ¿Quieres mirarme? ¡Abre un nuevo camino anla contemplación y apreciación de la esencia!

    (Pd: :3 Reflexión escrita casi a las 4 de la mañana que me inspiré)

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  6. La concepción rígida que se tiene sobre el arte, lo único que hace es que se pierda la magia de lo que es bello en él, su dinamismo plasmado en la quietud. En el arte convergen las contradicciones y opuestos más inconcebibles desde una postura completamente racional, desde allí no se puede llegar a las esencias ni al habitar plenamente los sótanos de las palabras ni pinturas. El arte está en todo aquello que nos rodea y no somos conscientes de mirarle; estamos sumidos en la rapidez de los días que no nos dejan alimentar nuestro camino desde la mirada fenomenológica. Poder entrar en la actitud del filósofo en la que todos los días no se sabe nada... pero que en ese estado de vacío puede llenarse mediante el trato con las cosas y el diálogo con el propio ser... son cosas que se logran gracias a esa verticalidad que nos constituye. Acercarse al arte desde la propia mirada es querer llegar al sentido oculto de las cosas mismas y sus representaciones, una obra de arte nos enseña que hay mil sentidos depende de quien lo mire y la arista o intencionalidad desde la cual lo haga, porque el cuadro, el poema, la música, nunca son los mismos, si nos dirigimos siempre a ellos desde una mirada diferente.

    Diana Gutiérrez

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  7. Lleno de metáforas veo la vida pasar, como una suave brisa que erosiona mi ser, vulnerable al cambio de los tiempos. La existencia no sólo es horizontal, de ver hacia los lados, de ver que tan lejos llega la mirada, sino que también tiene una dimensión vertical, y es que tan profundo podemos ver dentro de nosotros mismos ¿Seremos los mismos en todos nuestros años? ¿Amaremos a las mismas personas siempre?¿Acaso las odiaremos? Sólo si vemos al hombre en su reflejo infinito podremos saber esas respuestas, ya que si reflexionamos en los oscuros misterios del ser intimo podremos conocer un mundo mucho más real que el que nos rodea.
    Sin embargo dejar la vista libre de niebla es difícil en una época estridente y acelerada, bajo un constante bombardeo el ser deja de cambiar de manera orgánica y empieza a ser masificado, de manera plástica, y cabe la pregunta de si es o ha sido hecho ¿Somos o somos hechos?
    Me cuesta trabajo distinguir cuál puede ser la respuesta, por un lado decir que somos particulares es cierto, no a todos nos puede gustar lo mismo, por otro lado nos gustan las cosas que conocemos antes de que nos gusten, es un poco difícil pensar en algo que me guste sin que sepa de ello.
    De cualquier manera, ahora puedo ver un poco más a profundidad en mí mismo, ahora puedo verme en el reflejo de la vida, y ver como la vida se refleja en mí, no somos solamente una honda en un estanque, somos un estanque que reverbera eternamente, somos hondas que chocan unas con otras, hasta que nuestro retumbe original sea olvidado, pero esas vibraciones seguirán chocando unas con otras, hasta que el espíritu humano sea extinto.
    Sebastián Felipe Guerrero Amaya

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